La urgencia de leer Provocatio de Sara Herrera Peralta (o una cápsula para el alma)


En una boda hace unos meses intentaba explicar a un amigo por qué, desde hace una buena temporada, leía tanta poesía,  y prefería dedicarle mi tiempo antes que a otras aficiones algo más populares, como ver series,  leer best-sellers o seguir la liga del fútbol. No pienses en la poesía como un lenguaje antiguo que estudiábamos en el colegio. Hay voces tan jóvenes, comprometidas,  frescas, actuales. Tiene algo de la condensación de mensajes, como en las redes sociales. Es un disparo directo al alma. Además, como son textos cortos se adapta  a nuestro estilo de vida actual, de largas horas de trabajo, desplazamientos,  exceso de información… Él me dijo:  como una capsulita cada día.

Claro, una ha de adorar la poesía cuando alguien que no había sentido el mínimo interés por ella lanza al aire y sin saberlo una metáfora tan precisa.

Le hablé, claro, de Sara Herrera Peralta, una de las principales razones de que esta vez, sí, me he subido a la poesía para quedarme. Y eso que  por aquel  entonces todavía no había leído Provocatio. Por esta montadura tengo una deuda contraída con Sara.

Porque hablar de la poesía de Sara Herrera Peralta es hablar de por qué leer poesía hoy en día, y hablar de Provocatio, de por qué es  una urgencia. A modo de cápsulas, que no estamos para sermones:

  1. Abrir cualquiera de sus cuatro libros ya publicados (de los que da buena cuenta en su blog), y leer los dos primeros versos de cualquiera de sus poemas es leer la entradilla de la crónica de un buen reportero: directa al grano (y aquí yo me acuerdo de la admiración que Sara profesa al oficio de periodista) y con un estilo personal. Lanzar un mensaje apremiante y sin hacernos, tampoco a nosotros, perder el tiempo: La metamorfosis de un sueño/truncado/sobre el tejado de las casas:/los habitantes resbalándose arranca uno de sus poemas en Provocatio.
  2. Leer su poesía y leer la línea de la vida de la palma de la mano de cualquier persona. No cacofonías intelectuales con otros artistas. No ensayos literarios. No cartón pluma. Hablar de este país con nombre y apellidos y sus pueblos y calles, de esta gente  y sus familias de carne y hueso. Del polígono industrial, del Mercadona, del McDonalds: nombres concretos con los que tenemos muchas experiencias conocidas.
  3. Poder leer con fluidez y sin pretensión, sin tener la sensación de que asistimos a una poeta “que va de” maldita, bohemia, eterna adolescente, pop o VIP. Leer con el placer de tener un libro que emana empatía, como si estuviese escuchando agazapado las conversaciones de la mayoría de nosotros (como dirían en inglés “the man in the street”).
  4. Agradecer que cuide tanto al lector, que le importe tanto nuestra atención, respetar nuestra inteligencia sin enredarnos pero sin dárnoslo todo hecho. Así, ofrecer polisemias como una piñata llena de sorpresas (como por ejemplo, en el poema La herencia, uno de mis preferidos, que copio aquí abajo).
  5. Escribir como un ejercicio colectivo. Desafiar el enaltecimiento del yo, del individualismo que todo lo puede y escribir, y escribir poesía, desde una voz y responsabilidad colectiva, utilizando la primera persona del plural, y la tercera persona. Hacerlo sin beligerancia, desde el método inductivo: partiendo de plasmar trocitos de las vidas de “esos otros” que muchas veces queremos ver más otros, más ajenos, de lo que son, hasta llegar al significado de todo esto.
  6. Finalmente, para quienes tenemos el placer de conocerla y disfrutar de su amistad, saber que todo esto es verdad y, de nuevo, no una pose. Que viene de alguien que mima a quienes más quiere, y mira todo con esos ojos grandes, cuestionadores y compasivos. Es entonces que pregunto: ¿no es urgente leer Provocatio y los libros de Sara Herrera Peralta?

 

[La herencia]

Cosechar todo lo que el tiempo
nos ha dejado de herencia:

eso es amar a los otros.

Lo que el dinero no mata
los años lo quitan.
Y nosotros seguimos empeñados
en poner nombre a las cosas:
una casa es una casa,
una hipoteca es una hipoteca,
un seguro de vida es un seguro de vida
y un préstamo para un coche
es un préstamo para un coche.

Empeñados, así vivimos.

¿Qué nos falta?
Nada es suficiente.

La muerte es para muchos
el premio al final del camino.

El ser humano, un animal con forma
de máquinas tragaperras.

Sara Herrera Peralta nació en Jerez de la Frontera (España) en 1980. Desde 2007 reside en París (Francia). Ha publicado los poemarios “La selva en que caí” (Torremozas, 2007), “De ida y vuelta” (Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos – Difácil, 2009), “Sin cobertura” (La Bella Varsovia, 2010) y “Provocatio” (Premio Ana de Valle – Ayto. de Avilés, 2010).

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